lunes, 11 de abril de 2011

Mi último día como inválido.

Es el final de un camino largo y tembloroso para mis brazos... he ganado músculo y una experiencia que contar a mi descendencia en un futuro, al igual que a mis futuros alumnos en cuanto éstos empiecen a lesionarse...

He mejorado, sí, lo sé... y cada vez me reconozco menos a mí mismo tocando... no me reconozco ni cuando me veo escuchando música. ¿Será esto el peso de la cultura?

De todos modos, no sé, no queda nada para mi cumpleaños... igual es un síntoma más.

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