viernes, 15 de julio de 2011

No hay tiempo.

Desde que salí por la puerta del Alcántara el 20 de junio tras hacer mi último examen, el tiempo pasa más rápido de lo que me esperaba, y es que aún despertándome a las 8 todos los días para aprovecharlos, la diversión que experimento es inversamente proporcional a la noción del tiempo de mis escasas vacaciones. Eso sí, momentos inolvidables como primeras experiencias (en la playa un par de días con los amigos solos en una casa) no hay quien te los quite, o por ejemplo, el mero hecho de haber conseguido paz mental y darte cuenta de que puedes moverte con más amplitud que antes...

Melodías recorriendo ecos sordos de aire acondicionado.
El compañerismo y la camaradería a través del Skype (jugando al LoL).
Y sobre todo, preparación para largarme de aquí.

Una vez más, no es que me haga ilusión dejar esto, pero son experiencias que uno necesita para desconectar de todo lo que le rodea. Sobre todo porque aunque haya conseguido pasar página, no puedo evitar cada x días coger el teléfono, marcar su número y darle a Colgar... o a Llamar. No es lo que pensáis, es solo que la echo de menos...

Suecia, 10 días de supervivencia. Canadá, 21 de turismo y aprendizaje.

El tiempo lo valoramos más en los fines de semana en medio del curso, pues a veces duran más que todo lo que pasamos estas vacaciones... me espera un año entero lleno de experiencias que recibiré con los brazos abiertos... va a ser un año genial, ya lo verás.

Y ahora, voy a cantar.