martes, 24 de septiembre de 2013

Post-Procrastinación

  He estado mucho tiempo sin escribir.
  Perdí mi diario físico; y también perdí mis ganas de calentarme la cabeza cuando, en realidad, lo único que hago es eso: calentarme la cabeza, así que dije: "Pues de perdidos al río".
   
   Bien, chicos, está sonando la banda sonora de Crash, una de mis películas favoritas. Creo que es la mejor oportunidad que tengo para desahogarme después de tantos meses sin escribir. Podéis escucharla mientras leéis, tal vez sintáis empatía.

   La última vez que escribí, por lo que ambos podemos apreciar, fue para compartir una reflexión hipotética. Hoy más bien lo que traigo es una historia. No ficticia, para variar un poco, pero que desde la mente de muchas personas puede resultarlo sin alterar los cánones de la excentricidad.
   No soy la misma persona.
   Desde que somos preadolescentes acostumbramos a decir que "hemos cambiado", y por muy ridículo que nos resulte nuestro pensamiento en una época no tan madura, este mensaje no lo es. Sin embargo, los verdaderos cambios, es decir, los más catastróficos y repentinos, son aquellos de los que por el contrario no somos capaces de hablar en una situación normal. Un ejemplo: siempre que leemos una cita de alguien famoso y nos gusta, la hacemos nuestra en cuanto a nuestra actitud y, en ocasiones, la citamos en voz alta para dar a conocer nuestra personalidad. Por otro lado, el día en el que alguien descubre el verdadero sentido del amor, no es capaz de describirlo, pero al poco tiempo se hace consciente de que ya no ve las cosas que ve cada día de la misma manera. Escuchamos la música de manera distinta, leemos textos de distinta manera y cuando vemos un paisaje ya no es el color verde lo único que nos atrae de él. 
   Somos capaces de ver nuestros cambios reflejados en el cambio del propio mundo exterior.
   ¿Por qué me introduzco con esto? Tal vez por la saturación de las nuevas experiencias. Es como un grifo goteando todo el verano hasta que alguien vuelve a casa en septiembre y lo abre para lavarse: el lavabo en sí no está acostumbrado a tal presión de agua; y una vez el agua se cierra, es consciente de lo que acaba de pasar: el fin de la rutina.
   Son muchas cosas las que os habéis perdido de mi si no me habéis grabado a lo "El Show de Truman": el haber encontrado a una persona (o más bien haber sido encontrado), el saber aceptar verdades inevitables, el saber convivir con ellas usando la perspectiva y el optimismo, el discutir con ella y aclarar malentendidos, el saber distinguir entre sobre lo que merece la pena discutir y lo que no,  el descubrimiento del masivo poder de la capacidad humana de tomar decisiones así como su relación con la libertad humana (Mr. Nobody), el cómo la cultura alimenta el alma y crea grandes personas, el vivir solo físicamente y acompañado espiritualmente, el saber confiar en tus capacidades, el aprender a no ser cambiado, acabar con el gregarismo, saber oír tu interior. 
   Nunca había sido amado con tanta fuerza y mi mayor miedo, que era acostumbrarme a ello, se está haciendo realidad. Cuando sufres alucinaciones y más te agarras a una liana, más posibilidades tienes de que se rompa y caer con ella. Ella sigue esta premisa a menudo también, y en parte, pese a mis esporádicas frustraciones, me siento orgulloso de ella por eso mismo. Es una forma eficaz de demostrar que no eres idiota, que no eres un insensato y que sabes a lo que te enfrentas en todo momento, pero como decía el mito, Eros y Psiqué solo pueden amarse con la luz apagada sin verse el uno al otro.
   Soy una persona romántica y a la vez ambiciosa. Quiero orientar a mis futuros alumnos para que realmente tengan ganas de explorar el mundo y enseñarles el inglés como herramienta básica para sobrevivir en él. Quiero seguir haciendo a lo largo de toda mi vida lo que mejor se me da hacer desde hace unos pocos años: conocer gente y hablar. La mayor lección que he aprendido en este tiempo es que nunca es tarde para aprender. Todas las personas en este mundo pueden llenarse unas a otras con sus experiencias. Todo es cuestión de enriquecerse.
   Y de repente, los planes sufren una pequeña alteración.
   Y es que la mayor modificación de mi proyecto a gran escala se resume... en que no quiero hacerlo solo.


No soy la misma persona.

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